Iran: Al feminismo occidental no le gustan estas mujeres.
Al feminismo occidental no le gustan estas mujeres.
Son mujeres iraníes con fusiles en mano, mujeres nómadas de Irán que alzan sus armas contra el invasor, quiero llamar a la reflexión y me atrevo a decir que hay una similitud con los pueblos ancestrales de Latinoamérica.
Considero que las mujeres de pueblos ancestrales en latinoamérica así como las mujeres palestinas o iranies tenemos muchos en común: en nuestra relación con la tierra, en nuestras formas de resistencia y hasta en nuestro colores, etc.
Esas mujeres también las vemos en latinoamérica rebelándose y defendiendo su tierra, y también fueron las que tomaron las armas en palestina o en toda América latina luchando por sus países frente a un enemigo común el imperialismo estadounidense y sus lacayos.
El feminismo burgués invisibiliza a estas mujeres. Las llama salvajes o incivilizadas, nos dicen que necesitan ser “liberadas”
Las imágenes de mujeres armadas —en las montañas, estepas o en las calles de Irán —incomodan profundamente al feminismo occidental dominante y evidentemente al sistema: estas mujeres no caben en su relato.
Estas mujeres son sujetas políticas que defienden su tierra, su soberanía y su cultura frente a la agresión brutal encabezada por Estados Unidos, Israel y todo el occidente. Y precisamente por eso, son invisibilizadas.
El feminismo colonial, blanco y supremacista, ha construido una narrativa donde la libertad femenina se mide con un pedazo de tela. Bajo esa lógica, una mujer con velo es oprimida; una mujer indígena con vestimenta tradicional que se rebela es "incivilizada"; una mujer semidesnuda en áfrica o en las selvas latinoamericanas es una "salvaje".
El feminismo que no reconoce a esas mujeres no es feminismo. Es colonialismo con otra máscara. Occidente afirma que "a menos ropa, más libertad", pero esa ecuación no es liberación — la libertad que ofrece el capitalismo —incluida la que predica el feminismo blanco burgués— no es emancipación real: es una nueva forma de control de nuestros cuerpos, de mercantilización de nuestra sexualidad de nuestra libertad, es transformar a las mujeres en productos y espectáculo para el sistema
Las mujeres mapuche, aymara, kichwas, zapatistas, palestinas, iraníes, africanas e indígenas en general, no ven el mundo únicamente a través de una lucha de género abstracta. Su lucha es integral, transversal: por la tierra, el agua, la lengua, la cultura, los saberes, la identidad.
Son mujeres que sostienen a sus comunidades que participan a la vida económica, a la siembra, la cosecha, y a las diferentes luchas, que han transmitido los valores, la historia y la lengua a las nuevas generaciones, que han ejercido autoridad originaria. La lucha por la liberación de las mujeres no puede reducirse a la lucha de género exclusivamente o a la forma de vestirse. Eso no es feminismo: es libertinaje al servicio del sistema. La mujer indígena mapuche, kichwa, aymara, la mujer iraní que toma las armas, la mujer palestina que resiste, tienen otra forma de libertad —una que no depende de un pedazo de tela, sino de la integridad de su comunidad, de su tierra, de su identidad. Las léo en sus comentarios .

Comentarios
Publicar un comentario